De acuerdo con lo
expuesto, se dicta la Ley 18/1989, de 25 de julio, de Bases
sobre Tráfico, Circulación de Vehículos
a motor y Seguridad Vial. Al igual que ocurrió con
el Código de la Circulación que se dictó
para hacer frente al nuevo fenómeno del tráfico,
la Ley de Bases pretende ser el germen de una nueva normativa
que desarrolle en toda su extensión dicho fenómeno,
dado que los cambios acaecidos con el transcurso de las décadas,
había hecho mella en el Código de la Circulación
que seguía contemplando situaciones ya obsoletas y
no regulaba otras de carácter cotidiano. Así,
sus bases primera y segunda ordenan la regulación en
materia de tráfico, circulación de vehículos
a motor y seguridad vial, y la del ejercicio de las competencias,
que de acuerdo con la Constitución y los Estatutos
de Autonomía, corresponden a la Administración
del Estado, a la vez que se determinarán las que hayan
de corresponder a las Corporaciones Locales. Asimismo, las
competencias atribuidas a la Administración del Estado
se distribuyen entre los diferentes órganos de la misma.
El 2 de marzo de 1990 se publica, con arreglo a la Ley de
Bases 18/1989, el Real Decreto Legislativo 339/1990, por el
que se aprueba el Texto Articulado de la Ley sobre Tráfico,
Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad
Vial, que reviste con rango legal las disposiciones en materia
de circulación de vehículos, caracterizados
por su importancia desde el punto de vista de los derechos
individuales (libertad de circulación) y por su complejidad
técnica. El texto será objeto de modificación
por Ley 19/2001, de 19 de diciembre. Los artículos
4 a 6 desarrollan las competencias que ejerce la Administración
del Estado, el Ministerio del Interior y el Organismo Autónomo
Jefatura Central de Tráfico. El Real Decreto Legislativo,
conocido como Ley de Seguridad Vial, es a día de hoy,
la norma de referencia del fenómeno del tráfico
y el punto de partida de toda la legislación de desarrollo.
De acuerdo con los preceptos del la Ley de Seguridad Vial,
el Organismo Autónomo Jefatura Central de Tráfico
es el máximo garante de la seguridad vial en España.
Los esfuerzos realizados tanto en seguridad como en el fomento
de la educación vial, son el exponente de la preocupación
que la sociedad española siente respecto a un fenómeno
tan complejo. La Dirección General de Tráfico
procura con todos los instrumentos a su alcance, conseguir
una circulación segura y fluida que a su vez respete
las libertades de las personas. Obviamente, este objetivo
fundacional se relaciona con la utópica desaparición
de los accidentes de circulación, un fin querido por
todos, aunque difícil de conseguir, que no impide,
y de hecho anima, a seguir perseverando en la factible vía
de la disminución de los accidentes de circulación.
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