Además de las normas escritas sobre como circular por las vías públicas,
hay otras normas "no escritas" cuyo cumplimiento mejora, además de la
seguridad, la convivencia en las vías públicas.
Las vías públicas son un ejemplo de "espacio compartido", en el que nuestro derecho a usar y ocupar las calles y carreteras tiene como límite los derechos de los demás a utilizar ese mismo espacio. Las normas de tráfico son válidas en tanto que confiamos en que tanto los otros conductores como peatones y, en general, todos las respetemos. Con el agravante de que, NO respetar esos derechos puede repercutir en nuestra vida y la de los demás. 
Compartir con otros usuarios (peatones, ciclistas, resto de conductores, etc.) las vías públicas requiere el desarrollo de la capacidad para prever los movimientos y maniobras de los demás, evitando ser sorprendidos y reaccionando de forma adecuada y segura; es lo que se denomina "conducción defensiva".
Según el diccionario, es una de las cuatros virtudes cardinales que consiste en discernir y distinguir lo que es bueno o malo, para seguirlo o huir de ello. En relación a la circulación, una conducta prudente es aquella que valora las circunstancias del conductor, el vehículo y la vía y en función de ellas adapta su comportamiento.
En relación a la circulación vial todos podemos enseñar y aprender. Realmente la fórmula más eficaz de mejorar la seguridad vial, vendría desde la implicación activa de todos y cada uno de los ciudadanos respecto a su círculo familiar, profesional y de amistades. Una actitud comprometida puede salvar vidas, el silencio nunca.
La conducción de un vehículo es una actividad compleja, habiéndose contabilizado hasta 50.000 acciones posibles en el desarrollo de la misma, algunas muy peligrosas y que requieren altos niveles de concentración y atención. Conviene, por tanto, poner en alerta todos los sentidos y, muy especialmente, tener la vista a punto, pues, por los ojos se recibe el 90 % de la información que el conductor necesita.
Suscribimos pólizas de seguros de vida, de vivienda, de automóvil; queremos seguridad en las condiciones de trabajo; instalamos sistemas de seguridad para proteger los bienes y propiedades; procuramos invertir en algo seguro y apostar sobre seguro...Abrocharse el cinturón de seguridad en cualquier recorrido y todos los ocupantes, utilizar el casco, y llevar a los niños con el sistema de retención apropiado, con seguros de vida gratuitos que pueden llegar a disminuir entre un 40 y un 60% el número de muertos y heridos.
En teoría somos socialmente educados: cedemos el paso en el ascensor, respetamos la fila en el cine, pedimos permiso para pasar y agradecemos los gestos de cortesía...Pero, tras un volante, el anonimato, la impunidad o el deseo de llegar cuanto antes, nos hace olvidar que circulación no es competición. Las buenas maneras aumentan la seguridad y mejoran los niveles de urbanidad entre los ciudadanos. Las normas de tráfico tienen su principal razón de ser en la protección contra los accidentes y en facilitar la fluidez circulatoria.
El significado de ciertas palabras sufre un cierto proceso de deterioro cuando se utilizan frecuentemente. Por ejemplo, el término CONVIVENCIA. Su definición puede tener un significado bastante cercano a "Rechazar la agresividad, comprender los errores de los demás, colaborar y mantener la calma". Tal concepto es aplicable a todo los aspectos y ámbitos de desarrollo de la persona... también en lo referente a nuestra actuación como usuarios de las vías públicas, es decir cuando somos peatones, conductores o pasajeros, en estos casos el concepto CONVIVENCIA tiene una acepción específica en su definición "Evitar mucho dolor" y esto se logra aplicando otro tipo de normas no escritas: colaboración, comprensión con los más débiles.

La campaña de concienciación para la seguridad vial durante el 2002 pretende transmitir y fomentar estas actitudes en todos y cada uno.

 
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